SER PADRES

SER PADRES

Continuamente los padres se sienten inseguros de cómo educar a sus hijos, tienen claro que los aman, que quieren lo mejor para ellos y sin embargo se sienten culpables de disciplinarnos en exceso.

La Dr. Baumrind, estudiosa de las relaciones padres-hijos establece tres categorías de estilos de crianza y comportamiento de los niños, reproduzco a continuación el texto tomado del libro Desarrollo Humano:

1. Los padres autoritarios valoran el control y la obediencia ciega, tratan de moldear a los hijos según un estándar de conducta y los castigan cuando se salen de dicho patrón, se mantienen más alejados de los hijos y son menos afectuosos que otros padres. Sus hijos tienden a ser más descontentos, retraídos y desconfiados.

2. Los padres permisivos valoran la expresión de los niños por sí mismos y la autorregulación, exigen poco y permiten que los niños controlen sus propias actividades –hasta donde sea posible-. Ellos consideran que deben ser un apoyo para sus hijos y no modelos o fijadores de normas, explican las razones de las pocas reglas familiares que existen, consultan las decisiones con sus hijos y casi nunca los castigan. Estos padres no controlan, no exigen y son relativamente cálidos. Sus hijos tienden a ser inmaduros (tienen menos autocontrol) y son menos exploradores)

3. Los padres democráticos respetan la individualidad del hijo, pero al mismo tiempo le inculcan los valores sociales, dirigen sus actividades de manera racional, prestan atención a las consecuencias antes que al miedo del niño al castigo o a la pérdida del amor. Puesto que confían en su capacidad para guiar a los niños, respetan los intereses, las opiniones y la individualidad de la personalidad. Son amorosos y exigentes; su comportamiento es coherente y respetan las decisiones independientes de los hijos, pero también son firmes en el acatamiento de las normas y en la imposición de castigos moderados. Explican las razones que hay detrás de su posición, animan a los hijos para mantener la comunicación verbal y combinan el control con el estímulo. Es evidente que sus hijos se siente seguros al saber que son amados y al conocer lo que se espera de ellos. En el preescolar, los hijos de padres democráticos tienden a ser seguros, calmados, dominantes, exploradores y contentos.

Actualmente algunos padres queriendo evitar el autoritarismo, caen en el extremo contrario, siendo permisivos. Con el autoritarismo se genera una dirección supervisada al gusto de los padres, lo que hace que el hijo no adquiera mayor consciencia de por qué hace las cosas, tarde o temprano se podrá zafar de dicha vigilancia y actuar clandestinamente. En el caso de los padres permisivos, tampoco los niños toman conciencia al no tener consecuencias de sus actos, ya que los padres amortiguan dichas consecuencias disculpándolos en exceso. En los dos casos los niños no se responsabilizan de si mismos, les queda un mensaje velado de que “alguien más” responderá por ellos.

La reflexión nos lleva a revisar seriamente cómo queremos que respondan lo hijos cuando sean adultos, la propuesta es ayudarlos a que desde pequeños que aprendan a tomar decisiones y vivan las consecuencias de ellas, ya que la experiencia da las mejores lecciones.
Desde pequeños los niños pueden aprender a distinguir lo que les hace bien y lo que les hace mal, ya sea por su experiencia o por la guía de sus padres. Una buena formación de los niños implica de parte de los padres:
1. Ser equilibrados
2. Congruentes
3. Firmes en las decisiones
4. Saber ser flexibles en el momento adecuado
5. Poner reglas accesibles y claras
6. No hacer por ellos, lo que ellos pueden hacer por si mismos: Bañarse, vestirse, comer, recoger y lavar sus platos, hacer su cama, etc.
Ayuda a tus hijos a ser autosuficientes, excelente ya que no siempre estarás con ellos.