Adaptarse o morir

Adaptarse o morir

Desde muy pequeños, unos más que otros, vamos desarrollando la capacidad de adaptación, haciendo un sin fin de cosas para salir adelante en la vida. Tanto la resistencia al cambio como dar el paso genera mucho stress y ese es el reto de la vida. Charles Darwin habla de adaptarse o morir. Desde niños buscamos las mejores formas de adaptación para vivir en el ambiente familiar. A partir de que el niño descubre la conciencia de sí mismo se inicia un conflicto constante en las decisiones que tiene que tomar, obedecer a sus padres o no, tener una opinión diferente, decir la verdad o mentir.

En este camino de la adaptación, las elecciones no siempre son las mejores para la salud emocional, por ejemplo: Si en casa la crítica de los padres es muy severa, el niño puede adaptar una respuesta callada para no tener problemas. O si en casa se ve mal que se expresaran los sentimientos, la persona aprende a ocultarlos, teniendo como consecuencia una limitación para relacionarse afectivamente con los otros. O el caso de que los padres son sumamente exigentes, el niño se esforzará en la búsqueda de la perfección para ser aceptado por sus padres

Algunas de las formas que adoptamos para poder sobrevivir son:

• La mentira
• La sumisión
• La agresión
• La imposición
• El silencio
• La represión de las emociones
• La complicidad

Estas formas pueden ser funcionales o disfuncionales dependiendo del contexto y de cómo benefician o perjudican a la persona y sus relaciones.

Cuando estas formas atentan contra el individuo, este puede tener respuestas como:

• Sentirse dividido por dentro, como si hubiera dos partes de si mismo que están una en contra de la otra.

• No sentirse apto para el uso de su libertad, pérdida de la identidad y poca claridad de sus necesidades.

• Tener la autoestima dañada que genera un sentimiento de incapacidad personal. No sentirse digno de ser feliz.

• Estar en continua angustia o ansiedad, dicha sensación es producto de su propia percepción.

• Sabotearse a si mismo, no hacer uso de su energía para apoyarse.

• Pérdida del sentido de vida, llevando la existencia como una carga sin fin.

Cuando se hace un hábito de este tipo de vida se puede llegar a creer que “así es la vida” y tener pensamientos como estos: es más fácil seguir como estoy que cambiar con la posibilidad de ser feliz.

Aceptación

Sin embargo quien vive las experiencias descritas arriba sabe que sufre, quiere cambiar y por lo general busca ayuda. Al darse cuenta de la angustia, el miedo, la depresión y la culpa se descubren las limitaciones y también se pueden encontrar las fortalezas.

El conocimiento de uno mismo puede llevarnos a aceptarnos como somos: confusos, cambiantes, con miedos, sin embargo la aceptación de uno mismo, da una enorme sensación de libertad.

Lelia Bartlett Díaz

El Juez

El Juez

El tema gira en torno a la relación de un adulto mayor y su hijo, en una confrontación que refleja los valores, que son más importantes, dejando al final un claro amor y respeto al padre.

El Cisne Negro

El Cisne Negro

Una película que examina de manera magistral la división que experimenta la protagonista entre el ser y el deber ser, como se conflictúa y vive un drama personal al tener que hacer lo que su madre espera de ella.

Intensamente

Intensamente

Una película animada que describe de manera objetiva lo importantes que son las emociones para las personas. La protagonista es una niña que no sabe como manejar sus emociones y se interna en si misma para reconocer y apreciarlas de manera útil para si misma.

LA SALUD Y LAS EMOCIONES (Primera parte)

LA SALUD Y LAS EMOCIONES (Primera parte)

“Somos máquinas emocionales con inteligencia” (Goleman)

La sociedad actual sufre de problemas emocionales, es tan evidente que con sólo ver el periódico cae uno en la cuenta de esto. En México, los libros más vendidos son los de superación personal, todos estamos llenos de inquietudes y cuestionamientos acerca de cómo nos sentimos. Ahora, más que nunca, las personas asisten a terapia, participan en grupos terapéuticos, asisten a cursos de desarrollo personal, etc.
Nuestra formación, tanto en la familia como en la sociedad, no nos ha preparado para enfrentar las frustraciones, las angustias, las eventualidades de la vida cotidiana, en general no sabemos que hacer con las emociones ya que éstas se toman como si fuera algo inadecuado.
En realidad somos máquinas emocionales que piensan y las emociones son muy útiles si se aprovechan. Por ejemplo:
• Con la ira resulta más fácil defenderse de un enemigo y realizar una acción vigorosa.
• Con el miedo puede detenerte para poder pensar mejor qué respuesta dar
• La sorpresa nos coloca de manera que se puede idear el mejor plan de acción
• El disgusto bloquea las fosas nasales que ayuda a no ingerir un alimento perjudicial
• La tristeza ayuda a adaptarse a una pérdida
Como observamos, son reacciones naturales para ayudarnos realizar las acciones adecuadas. Cuando las combatimos, las negamos o las ignoramos, corremos el riesgo de dañar nuestro interior.
Las emociones también nos ayudan a ser empáticos (condición que hace que una persona comprenda profundamente a la otra hasta “colocarse en sus zapatos”) ya que la empatía se construye sobre la conciencia de uno mismo; cuanto más abiertos estamos a nuestras propias emociones, más hábiles seremos para interpretar los sentimientos. En cambio las personas que no tienen idea de sus propios sentimientos, se sienten totalmente perdidos cuando se trata de saber lo que siente alguien que está con ellos, son emocionalmente sordos, se sienten confundidos con respecto a sus propios sentimientos, también se desconciertan cuando otras personas les expresan los suyos, esta imposibilidad de registrar los sentimientos de otros es un déficit importante de la inteligencia emocional y un fracaso en lo que significa ser humano.
Existen diversas formas de ayudar a la persona a clarificar sus emociones, estas son, lecturas adecuadas, cursos de superación y terapia.
El problema NO es tener emociones, es saber qué hacer con ellas.
Las emociones básicas son: Miedo, alegría, tristeza, enojo y afecto (MATEA por sus iniciales) con esas venimos al mundo, no son buenas ni malas, son síntomas de lo que nos está afectando, avisos que nos ponen en alerta para hacer algo al respecto:
Si tengo miedo, puedo paralizarme, pero también puedo movilizarme con cuidado, tal vez en otra dirección.
Si tengo alegría, puedo dejar pasar, no verla y no disfrutarla, pero también puedo aprovechar la oportunidad para “cargar batería”
Si tengo tristeza, puedo caer en depresión, pero también puedo verbalizar y analizar aquello que me da tristeza y ponerle remedio.
Si tengo enojo, puedo gritar, insultar, maltratar a otros, puedo tragarme mi enojo y dañar mi organismo, pero también puedo poner límites, movilizarme, cambiar de estrategia
Si tengo afecto, puedo darlo por algo simple, no importante, no fijarme, pero también puedo aprovechar este afecto para aprender lo que es el amor y disfrutarlo.

SER PADRES

SER PADRES

Continuamente los padres se sienten inseguros de cómo educar a sus hijos, tienen claro que los aman, que quieren lo mejor para ellos y sin embargo se sienten culpables de disciplinarnos en exceso.

La Dr. Baumrind, estudiosa de las relaciones padres-hijos establece tres categorías de estilos de crianza y comportamiento de los niños, reproduzco a continuación el texto tomado del libro Desarrollo Humano:

1. Los padres autoritarios valoran el control y la obediencia ciega, tratan de moldear a los hijos según un estándar de conducta y los castigan cuando se salen de dicho patrón, se mantienen más alejados de los hijos y son menos afectuosos que otros padres. Sus hijos tienden a ser más descontentos, retraídos y desconfiados.

2. Los padres permisivos valoran la expresión de los niños por sí mismos y la autorregulación, exigen poco y permiten que los niños controlen sus propias actividades –hasta donde sea posible-. Ellos consideran que deben ser un apoyo para sus hijos y no modelos o fijadores de normas, explican las razones de las pocas reglas familiares que existen, consultan las decisiones con sus hijos y casi nunca los castigan. Estos padres no controlan, no exigen y son relativamente cálidos. Sus hijos tienden a ser inmaduros (tienen menos autocontrol) y son menos exploradores)

3. Los padres democráticos respetan la individualidad del hijo, pero al mismo tiempo le inculcan los valores sociales, dirigen sus actividades de manera racional, prestan atención a las consecuencias antes que al miedo del niño al castigo o a la pérdida del amor. Puesto que confían en su capacidad para guiar a los niños, respetan los intereses, las opiniones y la individualidad de la personalidad. Son amorosos y exigentes; su comportamiento es coherente y respetan las decisiones independientes de los hijos, pero también son firmes en el acatamiento de las normas y en la imposición de castigos moderados. Explican las razones que hay detrás de su posición, animan a los hijos para mantener la comunicación verbal y combinan el control con el estímulo. Es evidente que sus hijos se siente seguros al saber que son amados y al conocer lo que se espera de ellos. En el preescolar, los hijos de padres democráticos tienden a ser seguros, calmados, dominantes, exploradores y contentos.

Actualmente algunos padres queriendo evitar el autoritarismo, caen en el extremo contrario, siendo permisivos. Con el autoritarismo se genera una dirección supervisada al gusto de los padres, lo que hace que el hijo no adquiera mayor consciencia de por qué hace las cosas, tarde o temprano se podrá zafar de dicha vigilancia y actuar clandestinamente. En el caso de los padres permisivos, tampoco los niños toman conciencia al no tener consecuencias de sus actos, ya que los padres amortiguan dichas consecuencias disculpándolos en exceso. En los dos casos los niños no se responsabilizan de si mismos, les queda un mensaje velado de que “alguien más” responderá por ellos.

La reflexión nos lleva a revisar seriamente cómo queremos que respondan lo hijos cuando sean adultos, la propuesta es ayudarlos a que desde pequeños que aprendan a tomar decisiones y vivan las consecuencias de ellas, ya que la experiencia da las mejores lecciones.
Desde pequeños los niños pueden aprender a distinguir lo que les hace bien y lo que les hace mal, ya sea por su experiencia o por la guía de sus padres. Una buena formación de los niños implica de parte de los padres:
1. Ser equilibrados
2. Congruentes
3. Firmes en las decisiones
4. Saber ser flexibles en el momento adecuado
5. Poner reglas accesibles y claras
6. No hacer por ellos, lo que ellos pueden hacer por si mismos: Bañarse, vestirse, comer, recoger y lavar sus platos, hacer su cama, etc.
Ayuda a tus hijos a ser autosuficientes, excelente ya que no siempre estarás con ellos.

¿Quién SOY?

¿Quién SOY?

Ser maestro

La docencia requiere de vocación y esta tiene que ver con la esencia de la persona sus deseos y valores. Esta condición nos lleva a la curiosidad, a la pasión por la actividad misma. Quien está interesado en enseñar deberá ser un apasionado en aprender, en investigar para generar nuevas ideas y promover en los alumnos esta pasión por descubrir. Así mismo quien se dedica a la EDUCACIÓN (así con mayúsculas), tendrá gusto e interés de estar con las personas, la convivencia con el ser humano enriquece a todos, maestros, alumnos y la sociedad en general, sobre todo cuando hay intercambio de experiencias, respeto y aceptación.

Un estudio realizado en Estados Unidos revela las necesidades de los alumnos y estas son sus conclusiones:

• Los estudiantes quieren que se confíe en ellos y que se les respete
• Los estudiantes quieren formar parte de una familia
• Los estudiantes quieren que los profesores le ayuden a entender
• Los estudiantes quieren que se les den oportunidades para ser responsables
• Los estudiantes quieren un lugar donde la gente se preocupe por ellos
• Los estudiantes quieren que los profesores les ayuden a triunfar, no a fracasar

Los profesores promovemos en los alumnos la curiosidad, la motivación, el afecto, la ilusión y la alegría. Somos modelo de una vida con sentido y equilibrio. Las tareas muy claras para los profesores son:

• Ayudar a los alumnos a promover un clima de confianza en el aula de manera que se puedan desarrollar y realzar la curiosidad y el deseo natural de aprender

• Estimular un sistema participativo de toma de decisiones en relación con todos los aspectos del aprendizaje, y en el cual tanto estudiantes como directores y profesores han de tener su respectivo papel.

• Ayudar a los alumnos a valorarse a sí mismos, a desarrollar la confianza en sí mismos y la autoestima.

• Poner al descubierto la ilusión por el descubrimiento intelectual y emotivo, lo cual permitirá a los estudiantes ser capaces de aprender a lo largo de toda su vida

• Crear en los alumnos una conciencia de que lo bueno de la vida está dentro de uno mismo y que no es algo que tenga un origen exterior.

Por su parte los profesores pueden:

• Desarrollar aquellas actitudes que la investigación ha demostrado que son más eficaces a la hora de facilitar el aprendizaje

• Desarrollarse como personas y a encontrar satisfacción en su interacción con los alumnos

• Constituir un grupo de apoyo para los educadores mediante el contacto con redes, organizaciones e individuos preocupados e interesado por el aprendizaje centrado en la persona

• Investigar y crear recursos-guía en forma de libros, materiales y publicaciones que ampliarán y generarán nuevas ideas.

La creatividad en la educación, es educación para la vida

Sir Ken Robinson es un educador, escritor y conferenciante británico, experto en asuntos relacionados con la creatividad, la calidad de la enseñanza, la innovación y los recursos humanos.

En 1998, el Ministro de Educación, lo puso al frente del comité consultivo nacional sobre educación creativa y cultura, fruto del trabajo en dicho comité, se publicó el llamado Informe Robinson cuyo título formal, traducido, es: Todos nuestros futuros: creatividad, cultura y educación. El informe tuvo un gran impacto pues ponía de relieve el escaso papel que hasta entonces había recibido la creatividad y la importancia que sobre ella recaía el futuro, ya no sólo del país, sino de la propia humanidad. Busca en You Tube el video de Creatividad de Ken Robinson, que te dará una idea de cómo la educación puede limitar o por el contrario dar libertad para crear en todos sentidos.

Lelia Bartlett Díaz